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sábado, 19 de mayo de 2018

Bolsillos vacíos

Noches secas 
Papel mojado 
Tinta impresa 
Entre tus piernas 
Fuego en el aire 
Barro en el suelo 
Pisadas deshuesadas
En el acantilado 
De tus pupilas 
De tus mentiras 
De mis verdades a medias 
De mis rutinas
De la desidia autoimpuesta
De la despedida escondida
En bolsillos vacios
En sueños raidos 
En vuelos sin motor 
En esta malqueda soledad 
En este abrazo que me robas

En este beso que no das...

El cielo herido

Araña mi espalda desnuda,
Mientras te digo como duele mi amor por  ti,
Incendia el cuarto con las velas,
Prendidas con jirones de mi piel,
Nuestro sexo escrito,
Le he ganado la batalla al sexo oral,
Dime que ya no quieres ser princesa,
Que prefieres ser azotada en mi galera.

Y no olvides,
Mirarme fijamente a los ojos,
Cuando llegues al final,
Cuando el mar estalle,
Y de entre tus piernas nazca la vida.

No quiero oír tu silencio,
Quiero desgarrar tus gritos,
Hazlos en carne viva,
Mientras me sientes caminar,
Paso a paso en tu interior.
No me niegues el deseo,
De cambiar nuestro rol,
Que tu seas quien derrame,
Esa cera incandescente sobre mi.

Y no olvides,
Arquear tu cuerpo desnudo,
Buscar mi mirada con tu mirada,
Cuando explote sin remedio,

El cielo herido.

El gato de schrödinger

Otra noche que no logro dormir,
Tu ausencia pesa como un yunke sobre mi pecho,
Miro mi reflejo en el cristal,
¿Quien es el hombre del espejo?,
No se parece en nada a mi.

Las viejas series de reposición,
La teletienda y los momentos musicales,
Son la única compañía que me queda,
Tu mirada inquisidora detrás de mi nuca,
Aún se siente como un anima helada.

Este romanticismo entre mi insomnio y mi soledad,
Este desvarío entre mi realidad y tu ficción,
Esta noche rota,
Esta vida manchada de ti.

La lluvia felina cae de pie,
Como el gato de schrödinger,
Espero tu silencio agudo,
Otro momento enlutado,
Otro óbito en este salón helado.

Ya no quedan caramelos de colores,
Ya no quedan fotos que enmarcar,
Ya no quedan más momentos que escribir,
Ya no quedan más amores que matan,
Porque como dijo el maestro:
"Amores que matan nunca mueren."

Esta noche de desolación,
Este latido en fase rem,
Esos latidos que dejan sin pulso a los míos,
Este insomnio adormecido.

Mi garganta afloja sus nudos,
Mi libertad grita como un recién nacido,
Y un silencio a pleno pulmón,
Escondido en el ángulo muerto,
Donde nadie me ve,
Me reinventó para volver a creer.

Miro mi reflejo en el cristal,
¿Quien es el hombre del espejo?,
No se parece en nada a mi,
Este romanticismo entre mi insomnio y mi soledad,
Ya no quedan caramelos de colores,
Ya no quedan más momentos que escribir.

Y en el vaho del cristal:

Un hasta siempre...

La ley de Murphy

Me decías:
"Que nada es para siempre"
Siempre fui un ingenuo,
Con alma de funambulista,
Tu me decías:
"Que lo único seguro es la muerte... "

El hielo se deshace,
En un vaso de ginebra,
Las huellas se borran,
Con la lluvia de ese vaso,
Tus palabras arrasadas por el viento,
Yacen a los pies de este oscuro silencio...

Es la ley,
De causa y efecto,
Causalidad,
Garabateada por un crio.

Tu me decías:
"Que nada es para siempre,
Que el fuego se extingue,
Con la saliva de otra mentira..."

La lluvia se evapora,
Con la primera luz del día,
Así de frágil como la vida,
Así de efímero como el amor,
Así como tu vaticinabas.

Es el puto Murphy,
Y su filosofía,
La vida es una fulana,
De gustos caros,

Que nos pisa la mandíbula.

Café y tarta de queso

Escucha:
Tu, yo...
Un café,
Un paseo por la ciudad...
Sin pasado, sin futuro...
Sin promesas, sin quizás..
Solo un día,
Solo otro día más.
Escucha:
Un café,
Tu y yo...
Una ciudad nueva que recorrer,
Una piel nueva que acariciar,
Una página que escribir...
Solo tu,
Solo yo.


¿te vienes?